{"id":617,"date":"2026-04-26T09:21:53","date_gmt":"2026-04-26T08:21:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clavehistorica.com\/?p=617"},"modified":"2026-04-26T09:21:53","modified_gmt":"2026-04-26T08:21:53","slug":"el-islam-un-nuevo-velo-sobre-la-leyenda-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.clavehistorica.com\/?p=617","title":{"rendered":"El Islam, un nuevo velo sobre la Leyenda Negra"},"content":{"rendered":"<p>Francia hab\u00eda intervenido en territorio italiano desde el siglo XIII, especialmente estableciendo la dinast\u00eda de la casa de Anjou (por ello llamada \u201cangevina\u201d) en el reino de N\u00e1poles a partir de 1266.<\/p>\n<p>Pero top\u00f3 con los hispanos.<\/p>\n<p>Pedro III de Arag\u00f3n ocup\u00f3 Sicilia en 1282, llamado por los naturales, que estaban hartos de los franceses, y que se hab\u00edan rebelado contra ellos en las conocidas como \u201cv\u00edsperas sicilianas\u201d.<\/p>\n<p>Jaime II de Arag\u00f3n conquist\u00f3 Cerde\u00f1a en 1323, y fue un dolor permanente para los franceses, sobre todo en el mar, gracias al almirante Roger de Lauria.<\/p>\n<p>Alfonso V de Arag\u00f3n conquista el reino de N\u00e1poles en 1442, con lo que la Corona de Arag\u00f3n controlaba las rutas mar\u00edtimas comerciales desde Barcelona hasta Grecia.<\/p>\n<p>Y la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica de los Reyes Cat\u00f3licos y la Casa de Austria continuaron siendo un muro donde Francia fracasaba.<\/p>\n<p>Luego lleg\u00f3 el siglo XVIII, y la ausencia de herederos del \u00faltimo Austria, Carlos II, ofreci\u00f3 a Francia la oportunidad del desquite, estableciendo en Espa\u00f1a la dinast\u00eda francesa de su nieto Felipe de Anjou como Felipe V de Espa\u00f1a. Los angevinos vencidos en el sur de Europa desde el siglo XIII ocupaban ahora el trono de sus vencedores.<\/p>\n<p>Aunque no bastaba con dominar Espa\u00f1a pol\u00edticamente. Era necesario deshacer lo que hab\u00eda significado para el mundo hasta el siglo XVII, y Francia contaba con el elemento clave para ello, la Ilustraci\u00f3n, que, sin entrar en an\u00e1lisis que extender\u00edan ahora el art\u00edculo, logr\u00f3, con su novedad, algo que parec\u00eda dif\u00edcil de conseguir: que los propios espa\u00f1oles creyeran ciegamente todo cuanto les llegaba de Francia, y, por tanto, comenzaran a considerar negativo cuanto hab\u00eda sido su devenir hist\u00f3rico hasta ese momento.<\/p>\n<p>Por poner un ejemplo, la batalla de Rocroi (19 de mayo de 1643), en la que los famosos Tercios fueron derrotados, comenz\u00f3 a ser intencionadamente considerada por la historiograf\u00eda francesa \u2014y cre\u00eddo as\u00ed por la espa\u00f1ola durante muchos a\u00f1os\u2014 como el fin del Imperio espa\u00f1ol y el principio de la invencibilidad gala. Pero ni fue el final del Imperio, que continuar\u00eda incluso con los reyes borbones espa\u00f1oles, ni fue el final de los Tercios, que a\u00fan tuvieron en aquella Guerra de los Treinta a\u00f1os victorias sobre Francia como la de Tuttlingen en noviembre de ese mismo a\u00f1o de 1643 o la de Valenciennes en julio de 1656.<\/p>\n<p>No importaba la realidad. El objetivo a conseguir era que los espa\u00f1oles creyeran en la primac\u00eda permanente de Francia, y la desgracia de su historia en los siglos anteriores.<\/p>\n<p>A los viejos clich\u00e9s de la Leyenda Negra se a\u00f1adieron entonces los de atraso e ineficacia, por lo que los espa\u00f1oles fueron considerados ignorantes, decadentes, acient\u00edficos, ineficaces, racistas y negados para la cultura. Con esas caracter\u00edsticas, era impensable reconocer la Reconquista como una gesta, y su valor como base del empuje de un pueblo que ensanch\u00f3 el mundo en sus caminos mar\u00edtimos y terrestres.<\/p>\n<p>El hecho de que, con la toma de Granada en 1492, volaran de j\u00fabilo todas las campanas de Europa, no importaba. Hab\u00eda que negar incluso el nombre, Reconquista. Porque tal nombre no exist\u00eda durante aquellos siglos, lo cual era cierto; pero exist\u00eda el t\u00e9rmino y concepto de \u201cRestauraci\u00f3n\u201d, que ten\u00eda el mismo sentido al significar la puesta en valor del reino visigodo e hispano-romano frente al invasor isl\u00e1mico.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hab\u00eda que anular la idea de brutal de invasi\u00f3n musulmana, y sustituirla por la de sucesivos ataques de unos b\u00e1rbaros del norte sobre una Espa\u00f1a isl\u00e1mica, en paz, diversa, tolerante y feliz.<\/p>\n<p>En los c\u00edrculos universitarios ilustrados \u2014espa\u00f1oles incluidos\u2014 comenz\u00f3 entonces la transposici\u00f3n de t\u00e9rminos para justificar ese para\u00edso y su destrucci\u00f3n por racistas ignorantes.<\/p>\n<p>Las expediciones isl\u00e1micas fueron consideradas como actitudes defensivas, por eso consiguieron en un s\u00f3lo siglo \u2014sin duda \u201cdefensivamente\u201d\u2014 extender su dominio por lo que fue el Imperio Bizantino, incluso en el norte de \u00c1frica, por Espa\u00f1a y por amplias zonas de Asia.<\/p>\n<p>Lo ocurrido en la Pen\u00ednsula, por tanto, no fue para unos revisionistas una invasi\u00f3n, sino una simple \u201cexpansi\u00f3n\u201d (\u00bfquiz\u00e1 como la \u201cexpansi\u00f3n\u201d brit\u00e1nica en la India, por ejemplo?) y para otros una \u201cconversi\u00f3n\u201d por la que los hispanorromano-visigodos se convencieron de las bondades predicadas por ulemas y alfaqu\u00edes, y decidieron islamizarse por iniciativa propia.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino <em>yihad<\/em> (por cierto, el <em>yihad<\/em>, no la <em>yihad<\/em>), que en \u00e1rabe significa \u201cesfuerzo\u201d, deb\u00eda interpretarse como superaci\u00f3n personal, como lucha interior por mejorar y avanzar en el camino de Dios, pero no como guerra santa. No importaba que la mayor\u00eda de los historiadores musulmanes lo consideraran precisamente como una lucha obligatoria para combatir a los infieles.<\/p>\n<p>Como Ibn al-Qutiyya (m.977), de origen visigodo, que cuenta como Tariq arenga a los guerreros con el beneficio de sufrir el martirio haciendo el <em>yihad<\/em>.<\/p>\n<p>Como Al-Jusan\u00ed (m. en Cordoba en 971), que presenta al gobernador Uqba ibn al-Hayay al-Saluli (m. 741) \u201c<em>como un valiente campe\u00f3n del yihad, un guerrero de las fronteras, ardiendo en deseos de destruir a los politeistas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Como Ibn al-Kardabus (siglo XII), que dice que \u201c<em>los musulmanes lucharon con bravura y atacaron a los politeistas, a quienes Al\u00e1 hab\u00eda abandonado<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Como el mismo tratado de jurisprudencia Al-Tafr\u00ed, de ibn al-Gallab, que deja claro que \u201c<em>quemar las ciudades de los infieles, cortar sus \u00e1rboles, matar a sus animales y destruir todo lo que pueda ser destruido, est\u00e1 permitido en el yihad<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Se podr\u00edan poner muchos m\u00e1s ejemplos, porque el infundir terror era una t\u00e1ctica habitual en las \u201cexpansiones defensivas\u201d isl\u00e1micas, como mejor modo de obtener la victoria o la sumisi\u00f3n, y la fuerza mostrada para ello estuvo en la base de los pactos que lograron una mayor rapidez en la extensi\u00f3n del dominio isl\u00e1mico. O pactas y te sometes incondicionalmente, o te destruyo. Adem\u00e1s, con el aliciente de que el Cor\u00e1n permite al guerrero apropiarse de cuando pertenece al vencido, incluidas sus mujeres.<\/p>\n<p>Pero no es la profundizaci\u00f3n en este tema lo que nos ocupa, sino el cambio de consideraci\u00f3n del Islam en los \u00e1mbitos historiogr\u00e1ficos ilustrados, que mantuvieron su hegemon\u00eda hasta el siglo XX, propiciando la imagen de un al-Andalus tolerante, diverso y de convivencia, sin caer en la cuenta de que esas ideas no eran precisamente las que reg\u00edan en los tiempos de la invasi\u00f3n musulmana en Espa\u00f1a ni durante su pervivencia posterior.<\/p>\n<p>Con esas invenciones, crearon una ficci\u00f3n hist\u00f3rica de especialistas, pero tambi\u00e9n una imagen para el com\u00fan con la que el romanticismo del XIX hizo de Espa\u00f1a un pa\u00eds misterioso, donde la aventura, y el exotismo de buscar rincones perdidos de ese al-Andalus m\u00edtico, se pon\u00edan al alcance de cualquier visitante.<\/p>\n<p>Y se escriben gran cantidad de libros de viaje que incitan a esa visita, cuya caracter\u00edstica com\u00fan es la necia presunci\u00f3n de que, con una corta y parcial impresi\u00f3n, se puede definir un pa\u00eds y sus gentes. El mejor ejemplo de esa especie de utop\u00eda buscada es la frase de que \u201c\u00c1frica empieza en los Pirineos\u201d, atribuida al parecer a Alejandro Dumas, que nunca estuvo en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Para unos y para otros era esencial, y sigue siendo para los taifas modernos, mantener la idea de la Arcadia de al-Andalus basada en la tolerancia, aunque con m\u00e9todos tan intolerantes como negar la existencia c\u00edvica e intelectual a quienes se oponen a tal falacia, como, por poner un ejemplo, el acoso al gran arabista espa\u00f1ol Francisco Javier Simonet (1827-1897), que no pudo publicar en vida su obra sobre los moz\u00e1rabes, por la oposici\u00f3n de sus colegas \u201cliberales\u201d que le acusaron de realizarla desde puntos de vista \u201ccat\u00f3licos\u201d y \u201cconservadores\u201d, poco respetuosos con la Espa\u00f1a isl\u00e1mica. A esos objetores se les olvid\u00f3 decir que la Espa\u00f1a isl\u00e1mica que ellos imaginaban era poco realista con la violencia interna y externa de la sociedad isl\u00e1mica andalus\u00ed.<\/p>\n<p>Al igual que con el Cambio Clim\u00e1tico, para cuya extensi\u00f3n conceptual fueron fundamentales las subvenciones que recib\u00edan los que lo defend\u00edan en el Panel Intergubernamental IPCC, intentando la muerte cient\u00edfica a los independientes que lo negaban, as\u00ed las posteriores aportaciones econ\u00f3micas de los pa\u00edses \u00e1rabes a los centros universitarios occidentales siguen forzando en ellos el predominio de teor\u00edas, exclusivas aunque cada vez menos excluyentes, sobre los valores absolutos del Islam en la ciencia, la cultura, la paz y la tolerancia, presentes e hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Aunque de todo esto hablaremos m\u00e1s extensamente en otra ocasi\u00f3n, queda aqu\u00ed reflejado c\u00f3mo intentaron cubrir la historia de Espa\u00f1a con otro velo, esta vez isl\u00e1mico, sobre la Leyenda Negra espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Alfredo V\u00edlchez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francia hab\u00eda intervenido en territorio italiano desde el siglo XIII, especialmente estableciendo la dinast\u00eda de la casa de Anjou (por ello llamada \u201cangevina\u201d) en el reino de N\u00e1poles a partir de 1266. 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