Gibraltar 2026. Una usurpación permanente. Una rendición consumada

Gibraltar ha sido punto extremo y casi mágico para la antigüedad clásica, puerta de entrada de una invasión que cambió España durante casi ocho siglos, y zona clave de la defensa de las costas del sur peninsular frente a piratas berberiscos en los siglos XVI y XVII.

Pero lo que le hace tener un lugar preponderante en la historia patria sucedió con otra piratería durante la Guerra de Sucesión española, en la que Inglaterra apoyó al pretendiente austriaco al trono de España, el Archiduque Carlos, frente al pretendiente francés, Felipe de Anjou (luego Felipe V).

En ese conflicto, Inglaterra tomó la fortaleza de Gibraltar en nombre del Archiduque candidato, pero tardó poco en engañar al aspirante regio e izar bandera propia en el lugar, acción premeditada para ocupar un enclave en el ámbito marítimo mediterráneo, y para saquear en lo posible los recursos que las flotas españolas traían de América.

En tres ocasiones posteriores España sitió la roca sin resultado. Inglaterra infringió constantemente los términos del Tratado de Utrecht que dio fin al conflicto sucesorio. A la legalidad del Tratado sustituyó en tiempos más recientes la legalidad de las Naciones Unidas, pero sus recomendaciones fueron ignoradas igualmente.

España, fuese cual fuese su sistema de gobierno, mantuvo siempre la reivindicación de su soberanía sobre el territorio. Hasta ahora. En los últimos años, y sobre todo en el momento presente, la niebla de la dejadez y el entreguismo parece preferir la persistencia de la usurpación frente al valor del mantenimiento de los derechos.

Recordemos que “para destruir una nación, no hay necesidad de hacerle la guerra. Basta con hacerle olvidar su historia e inventar otra”.

De todo ello hablamos en las páginas de este libro que edita SND Editores, y que se acabó de imprimir el 14 de mayo de 2026.